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TRATAMIENTOS ESTÉTICOS MASCULINOS

Las arrugas, la calvicie y los excesos de grasa en cuello y abdomen son las mayores preocupaciones de medicina estética masculina una vez pasados los cuarenta, según la doctora Gloria Santomauro.

La mesoterapia facial y corporal, los injertos de pelo y el bótox adaptado a cada tipo de arruga son los tratamientos estrella masculinos.

La demanda de tratamientos de belleza y de cirugía estética masculina ha aumentado un 30 % respecto a 2015.

Son pocos los hombres que se atreven a reconocerlo, pero las estadísticas no mienten y aseguran que la demanda de tratamientos de belleza y de cirugías estéticas masculinas ha aumentado un 30 % en 2016 respecto al año anterior. Cada vez son más los hombres que, llegados los cuarenta –una edad en la que la piel envejece, el pelo empieza a escasear y las arrugas de la frente se acentúan–, optan por hacerse algún arreglito.

Como destaca la doctora Gloria Santomauro, “después de los cuarenta, lo que más les preocupa a los hombres son las arrugas, la calvicie y los excesos de grasa en el cuello o abdomen”. La mesoterapia facial, con la que se obtiene una piel hidratada, nutrida, luminosa y con mejor textura; la mesoterapia corporal, con la que se consigue reducir la grasa de forma localizada; así como el injerto de pelo, bien de modo tradicional o mediante la técnica FUE (pelo por pelo) y el bótox, adaptado a cada tipo de arruga, son los tratamientos estrella masculinos, subraya la doctora Gloria Santomauro, especialista en el canon de la belleza natural.

Las ojeras también son una de las principales preocupaciones de los hombres pasados los cuarenta; para corregirlas, la experta propone dos tipos de tratamientos: mesoterapia para aclarar y ácido hialurónico para rellenar. Los hilos tensores para cara y cuello, que rellenan las arrugas más finas y mejoran la calidad y el aspecto de la piel, además del aumento del volumen de labios o el plasma rico en plaquetas, que contribuye a regenerar la piel, se suman a otros más atrevidos, como la bioplastia, que remodela el rostro creando ángulo, o la mentoplastia, también llamada cirugía del mentón, completan este decálogo de tratamientos que muy pocos hombres se atreven a confesar.